sábado, febrero 06, 2010

FARC-EP: "La insurgencia del siglo XXI"

Nos han escrito de varias partes del mundo pidiendonos el documental. Esto es lo que encontramos en internet para que puedas verlo y descargarlo para ser compartido (está en formato VP6 Flash Video y se puede ver con winamp).
Se trata de unos cortes del documental.



miércoles, febrero 03, 2010

Carta Documento - Intimacion Deuda Ilegitima

Las organizaciones abajo mencionadas hemos decidido enviar una carta documento de intimación a la Presidencia y al Congreso que adjuntamos para su consideración.Las personas y organizaciones que quieran adherir deberán enviar un mail antes del VIERNES 5 de FEBRERO con: Nombre y Apellido, Nro. DNI y Organización que representan.El lunes 8 de FEBRERO se despachará la Carta Documento en el Correo Central y simultáneamente se realizará una conferencia de prensa anunciando la realización de un JORNADA NACIONAL del 12 de FEBRERO CONTRA EL PAGO DE LA DEUDA ILEGITIMA Y FRAUDULENTA.

Carta Documento a La Presidente Kirchner

martes, febrero 02, 2010

Haití: una ayuda que poco se agradece

(Argenpres) Los efectos destructivos del terremoto que devastó a Haití­ concitaron en todo el mundo una enorme solidaridad con el pueblo y la nación de ese paí­s caribeño. La ciudadaní­a y el gobierno de los Estados Unidos no fueron la excepción.
Solo que para los haitianos, que han sufrido reiteradamente la ocupación militar de los Estados Unidos con variados pretextos y por diferentes períodos de tiempo (a veces muy extensos, como la de 1915 hasta 1934), el anuncio de una ayuda procedente de ese paí­s no presagiaba sino una nueva intervención. Más aún cuando, en medio de la inmensa tragedia que se está viviendo en la capital haitiana y muchos otros puntos de esa nación caribeña, en vez de médicos o constructores, lo más visible que les ha llegado de la superpotencia han sido contingentes de marines con un armamento idéntico al que utilizan los repudiados militares estadounidenses desplegados actualmente en Irak, Afganistán o Yemen.
Fue Haití la nación de América Latina que abrió, hace más de 200 años, el camino de la independencia que hoy disfrutan -al menos formalmente- la mayor parte de las repúblicas al sur de los Estados Unidos. Ha sido también Haití­ el país que, por tal osadí­a, ha sufrido las más duras represalias de los poderes coloniales, que ahora son aliados estratégicos de la potencia que asumió, en su reemplazo, el papel hegemónico en la región. Ellos, y sus prejuicios raciales, son los máximos responsables de que el nivel de desarrollo económico y social de Haití­ clasifique como uno de los más bajos de la región y del mundo.
Según testigos presenciales, mientras en los barrios más gravemente afectados por el terremoto los pobladores, equipados solo con sus manos, excavaban desesperadamente en los escombros para tratar de salvar a sus familias y a sus vecinos, los equipos de rescate desembarcados con las tropas norteamericanas se concentraban principalmente en los barrios donde radicaban los hoteles y residencias de extranjeros, junto al sector mas adinerado de la sociedad haitiana haciendo ello evidente una vergonzosa disparidad de clase y raza en el rescate y atención de los heridos.
Causaba indignación la negativa de los equipos de rescate a desplegarse en los barrios más humildes por temor a una violencia que en verdad se originaba precisamente por esa discriminación.
El jefe de la Protección Civil de Italia, Guido Bertolaso, dijo que la ayuda de Estados Unidos en Haití no estaba dando los resultados esperados porque Washington “tiende a confundir la intervención militar con la humanitaria.”
“En medio de la tragedia haitiana, sin que nadie sepa cómo y por qué, miles de soldados de Estados Unidos han ocupado a Haití­ sin que la Organización de Naciones Unidas, ni el gobierno de Estados Unidos hayan ofrecido una explicación a la opinión pública mundial de estos movimientos de fuerzas”, denunció el lí­der revolucionario cubano, Fidel Castro.
Estados Unidos envió un barco hospital con 10 mil camas, pero se le ha atribuido al gesto un valor apenas simbólico dado que está destinado a atender solo problemas de salud que no sean urgencias quirúrgicas y ortopédicas que son las más demandadas por un desastre natural como el que afectó a Haití­.
En algún momento, el gobierno de Estados Unidos prohibió la transportación de heridos hacia ese opulento paí­s alegando limitaciones económicas para atender tantos damnificados.
Otra cosa que vino a desacreditar aún más la apreciación local e internacional de la ayuda venida de Estados Unidos fue reflejada por la prensa de muchos paí­ses del mundo: “La policí­a haitiana detuvo a un grupo de diez estadounidenses que intentaban secuestrar a los 33 niños de entre dos y doce años, provocando un escándalo de gran magnitud. La ministra de Cultura y Comunicación de Haití­ deploró el hecho porque ''no se pueden aprovechar así­ nuestra desgracia'' y confirmó que la mayorí­a de los niños cuyo secuestro fue frustrado por la policí­a haitiana tienen familiares sobrevivientes del sismo y que algunos de ellos "dicen que sus padres están vivos, y dieron una dirección y números de teléfono".
Ya las grandes cadenas de televisión estadounidenses habí­an causado indignación por su interés en promover la adopción de lindos niños haitianos que habrían perdido a sus padres en el sismo cuando aún habí­a miles de personas vivas bajo los escombros.
Y, por si todo estos fuera poco, muchos medios de prensa de todo el mundo se hicieron eco de un supuesto reporte preparado por la Flota Rusa del Norte indicando que el sismo que devastó a Haití­ fue el "claro resultado" de una prueba realizada por la Marina estadounidense por medio de una de sus "armas de terremotos".
Según tal reporte ruso, el Departamento de Estado, la USAID y el Comando Sur de los Estados Unidos comenzaron su trabajo de "invasión humanitaria" con al menos 10.000 soldados y contratistas, para controlar el territorio haitiano, subrogándose el papel que corresponderí­a a la ONU tras del devastador "terremoto experimental".
Sin dudas, los muy nobles sentimientos de la mayorí­a de los ciudadanos estadounidenses yacen cual rehenes de las fechorí­as de un sistema que genera desconfianza y rechazo por doquiera.

lunes, febrero 01, 2010

La espada de combate de Simón Bolívar en poder de las Farc



Para conocimiento de la comunidad nacional e internacional:

Comunicado

Informamos al pueblo colombiano, a los pueblos de Nuestra América y del mundo que un comando de fuerzas especiales del Bloque Martín Caballero de las FARC-EP, recuperó la espada de combate del Libertador Simón Bolívar en un lugar próximo a la ciudad de Santa Marta.
Bolívar vive, la lucha sigue.

Bloque Martín Caballero de las FARC-EP
Montañas de Colombia, enero 31 de 2010
Año del bicentenario del grito de independencia

Pobre Haití

(Cubadebate) Cuando aún no ha terminado la tragedia de Haití -y tiene visos de no acabar nunca- hay una serie de consideraciones que no escapan a las mentes atentas que extraen conclusiones de los distintos comportamientos que hemos conocido en las últimas semanas. Con un poco de sentido común y echando mano a la experiencia que tenemos de otras situaciones parecidas, es fácil darse cuenta de la generosidad de una población que se extiende por los cinco continentes y que alcanza desde los más desfavorecidos, como los habitantes de Gaza por ejemplo, que han hecho como han podido su pequeña colecta, hasta los grandes de la tierra, los famosos, los guapos, los artistas. Es reconfortante que lleguen ellos donde no ha llegado la oficialidad mundial, que hace años conoce la extrema situación de miseria en la que se debaten los habitantes de Haití y no ha sabido ayudar, cuando no ha sido ella misma la que la ha provocado a conciencia o la ha permitido.
Pero hay más. Nos preguntamos -es una forma de hablar- cómo puede ser que Estados Unidos haya enviado helicópteros, inmensos buques y más de 15.000 soldados para no conseguir llevar los alimentos que llenan los almacenes del aeropuerto ni siquiera al 10% de la población hambrienta. Eso sí, con una resonancia mediática incomprensible dado el escaso resultado que han conseguido. Y nos preguntamos si no será otra la intención de EE UU, aunque siempre habrá alguien que nos acusará de malintencionados o agoreros, cuando no hacemos más que remitirnos a la experiencia histórica. Y nos seguimos preguntando: ¿Por qué no enviaron ese ejército a Nueva Orleáns cuando ocurrió la catástrofe que los dejó sin hogar ni comida? Tal vez porque allí no había nada que invadir, nos dicen los más pesimistas, u optimistas, depende de cómo se mire.
La prensa, en cambio, no ha hablado en ningún momento de los más de mil integrantes del personal sanitario y médico cubano que se han añadido a los 170 que ya estaban en la isla desde hace años, intentando paliar un situación sanitaria absolutamente desatendida. Pero ya se sabe que a Cuba no se le reconoce jamás mérito alguno, y menos si hay que compararlo con los méritos del emperador del mundo.
Otra cuestión: ¿Dónde están los políticos y los ricos de Haití, ese 6% de la población que vive en el lujo en barrios no contaminados por la pobreza ni, al parecer, tampoco atacados por el terremoto? No pueden haber huido a Miami como cuando van de compras, porque el aeropuerto estaba colapsado, o de todos modos han cogido sus aviones particulares y se han ido. Tal vez, bien pertrechados en sus magníficas viviendas que aparecieron brevemente en televisión, contemplan desde lejos un panorama desolador, más desolador aún que el que han contemplado durante toda su exquisita vida.
¡Pobre Haití!