miércoles, febrero 12, 2014

Realidad de un país dependiente y empobrecido

Trato Preferencial
Cecilia Rovito - Fabiana Arencibia (RED ECO - ANRED)
El martes, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dio dos discursos: uno desde el Salón de las Mujeres Argentinas de la Casa Rosada -donde anunció el aumento de jubilaciones y de la ayuda escolar anual- y otro para la militancia, desde uno de los patios interiores de la Casa Rosada. En ellos se mostró dura con los trabajadores ante la inminente apertura de las negociaciones paritarias y con los sectores populares que se manifiestan en la calle. En contraposición, fue condescendiente con los sectores de la riqueza más concentrada de nuestro país. Repasemos algunos fragmentos de sus palabras.

En el primero de los discursos, con un patio interno de la Casa Rosada atiborrado de militantes, la presidenta dijo, refiriéndose a los empresarios “que no cumplen” los acuerdos de precios: “han ganado mucho dinero, y no nos molesta que ganen mucho dinero lo que sí nos molesta -y no lo vamos a permitir- es que nos tomen de estúpidos y nos tomen el pelo y sigan saqueando a los argentinos”.

Se refería los llamados “formadores de precios”. Para poder dimensionar el monto de las ganancias que ellos y los grandes grupos económicos de nuestro país han obtenido -lo que parecen no molestar a este gobierno-, basta revisar los últimos datos disponibles de la Encuesta Nacional de Grandes Empresas (ENGE) que datan de 2011: de las 500 que están a la cabeza del ranking, 455 obtuvieron ganancias por 15.000 millones de pesos más que a fines de 2010(1). Si tomamos específicamente el rubro alimenticio, un comunicado que dio a conocer esta semana el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), denuncia que “En Argentina unas 28 corporaciones controlan más del 70 por ciento de la cadena agroalimentaria. Difícil poder determinar las cifras exactas de las ganancias de estos grupos, pero se estima que en esa cadena logran una renta superior al 50%”. En el documento el MNCI alerta: “Llegamos a un punto donde avanzamos o retrocedemos. Avanzar significa ir contra las corporaciones”. A estos, a quienes “ganaron” en estos diez años Cristina se dirigió cuidando no molestarlos demasiado.

En cambio, inmediatamente después la Presidenta embistió contra las organizaciones y movimientos sociales: “todavía subsisten grupos o grupitos chiquitos, de diez, de quince o de veinte, que cortan la calle por cualquier cosa. Y sin embargo, no hacen nada cuando ven lo que hacen otros, respecto de los intereses que dicen representar”.

Planes del Estado para los sectores de trabajadores desocupados, educación y reclamo de justicia, fueron tres de los reclamos de los últimos meses que se concretaron con movilizaciones en la calle. Los tres, además de constituir problemáticas sociales esenciales hoy, implican una desatención desde el estado nacional y/o provincial.

Anuncios: Los viejos y los niños… primero

En el segundo de los discursos, ya en uno de los salones de la Casa Rosada, la presidenta afirmó: “Los derechos en Argentina se siguen ampliando y reconociendo gracias a instituciones como la de la movilidad jubilatoria que fue establecida desde el año 2009”, afirmó para dar a conocer el aumento de las jubilaciones y pensiones cuyo mínimo, a partir de marzo, será de $ 2.757, un 11,31 por ciento más alto respecto a la vigente.

Este aumento representa solamente 9 pesos más por día para aportar a una Canasta Básica para la tercera edad -calculada por la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires- que en noviembre pasado era de $ 4.885(2). Además de diciembre a fines de enero, el precio de los alimentos frescos y medicamentos, que es básicamente lo que consumen la mayoría de los jubilados, subieron entre un 21 y un 28 por ciento. Por lo tanto, el incremento en los haberes ya está absorbido por la inflación y cuando se cobre en marzo, no representará ningún impacto.

La Presidenta, que estructura sus discursos con muchos datos (lo mismo hace el Jefe de Gabinete), puso el incremento en porcentajes: “el aumento correspondiente al mes del marzo es de 11,31, anualizando un aumento del 27,35 por ciento para nuestros jubilados, pensionados, contribuciones, pensiones no contributivas”.

El incremento para marzo es el más bajo desde setiembre de 2010 (los haberes se ajustan dos veces por año, en marzo y en setiembre). Por otra parte la anualización citada es el aumento marzo 2013- marzo 2014. Lo que no menciona en el discurso es que esa misma anualización un año antes (marzo 2012- marzo 2013) significó un aumento del 31,5 % y que último aumento de setiembre de 2013 había sido de un 15,2%. O sea que, con el ajuste anunciado, se perdieron 4 puntos respecto a sus anteriores.

“Este es el sexto año que está en funcionamiento esta movilidad jubilatoria, es el décimo primer aumento; es un 300 por ciento, del 2009 hasta la fecha”, dijo. Más allá de lo impactante del porcentaje, vale la pena repasar cuál era el poder adquisitivo en marzo de 2009 y cuál es ahora. En el 2009, con la jubilación mínima de $ 770 se podían comprar 192 kilos de pan. Hoy con el haber de $ 2.757 se podrán comprar en marzo (si el pan no aumenta) 110 kilos al precio corriente o 147 kilos si tomamos el “precio cuidado”.

“Aumentamos el número de jubilados en más de 2 millones y medio, gente que no tenía una cobertura previsional y que nos convierte en el país de Latinoamérica de mayor cobertura previsional con un 93 por ciento”, afirmó. Este aumento, que podemos entenderlo como una medida positiva, ha sido acompañado por una achatamiento de la pirámide. Por eso en la actualidad 8 de cada 10 jubilados cobran el haber mínimo.

Recordó también que el diputado nacional por el Frente para la Victoria, el abogado especialista en derecho laboral Héctor Recalde, “no creía que esta fórmula iba a andar. Pero la fórmula iba a dar porque está directamente vinculada a la recaudación, que es como tiene que estar en cualquier economía racional y normal. Vos, tus egresos tienen que estar ahí directamente vinculados con tus ingresos, y realmente batimos récord de recaudación -como por ejemplo se dio en diciembre- con un 37,5 por ciento de recaudación”. Si la fórmula que se utilizar para calcular el ajuste en los haberes toma como componentes la variación de salario de los trabajadores activos y la recaudación previsional impositiva, entonces ¿por qué el ajuste fue menor “si batimos récord de recaudación” y “también aumentamos los salarios”?

Según comenta Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad hasta el próximo mes de marzo, los datos para este cálculo son de difícil obtención y están encriptados, en especial los del padrón de beneficiaros. Por eso no se puede controlar si los incrementos son los correctos, aunque “los componentes de la fórmula son datos públicos y deberían se publicados”, afirmó.

La educación: el caballito de batalla de todos y todas

Posteriormente, se refirió a cuánto se ha hecho en estos 10 años para posibilitar que nuestro país sea apetecible a la inversión empresarial: aumento de los puestos de trabajo, las fábricas, las aulas, parques industriales, etc. La alusión a la inversión en educación omite que “40 años atrás durante el gobierno de Illía cuando se llegó al más alto nivel del presupuesto educativo nacional, el Estado Nacional aportaba el 25% del presupuesto para educación y hoy aporta apenas el 5,6%”, señala la docente e investigadora Laura Marrone. Además agrega que no se debemos olvidar que hoy gran parte del presupuesto educativo va para subsidios a la escuela privada. “Sólo en la Ciudad de Buenos Aires se han aumentado en los últimos 4 años en más del 150%: de 600 a 1500 millones de pesos para este año 2012”.

Paralelamente, el gobierno nacional a través del ministerio de desarrollo ha lanzado el Plan Fines 2 (Plan de Finalización de Estudios Secundarios), en la intención de alcanzar los estándares de finalización del secundario (terminalidad educativa), nivel límite de obligatoriedad del estado y uno de los requerimientos de los organismos internacionales. Como señala Darío Balvidares, docente e investigador sobre temas educativos, “cada vez hay más planes, más programas devenidos de los organismos internacionales, más resoluciones tomados por haber sido firmantes de las Metas Educativas 2021, por haber firmado la Cumbre de Jomtien”.

Según Luciana Aghazarian, del área de Flacso Educación, en un informe publicado en junio del año pasado sostenía que “sólo un 43 por ciento de los estudiantes secundarios de nuestro país obtienen el título en los plazos establecidos y apenas un 50 por ciento logra concluir la escuela media, según un informe de Unesco”.

¿En qué consiste el Plan Fines 2? En el desconocimiento de todos los derechos laboras de los docentes y en la precarización de la educación. En pocos más de cinco meses (dos veces por semana, durante tres cuatrimestres), el alumno finaliza su nivel secundario. En tanto, el tutor (no reviste la figura de docente) que da clases en el Plan Fines 2, está precarizado en las tres instancias de su recorrido laboral (ingreso, permanencia y salida), ya que está contratado por lo que dura el cuatrimestre de cursada. Hace unos meses en una de las cadenas presidenciales, la Presidenta se vanaglorio de haber entregado el título del Plan Fines número 400 mil.

Además, la Presidenta señaló el martes el logro que significaba de haber impulsado y sancionado la ley de negociaciones paritarias. En este sentido, la paritaria docente nacional marca el piso para las negociaciones posteriores para cada provincia. La paritaria nacional 2012 y 2013 cerró unilateralmente y el ministro de educación nacional, Alberto Sileoni, marcó por decreto ese piso salarial.

Más trabajo, pero precario

La presidenta pasó someramente y sin dar cifras el tema de la precarización laboral. Bien sabe que en los últimos diez años a la “creación de puestos de trabajo”, le corresponde un alto porcentaje de trabajadores precarios. Según el Indec, en el último trimestre de 2012 la precariedad laboral alcanzó el 34,6 por ciento. Es decir, de cada 10 trabajadores, tres están en una relación laboral precaria. Sin embargo, la estadística no incluyó a los trabajadores autogestionados, del sector rural y trabajadoras domésticas. De haber incluido a estos trabajadores el porcentaje de trabajadores precarios sería aún mayor. Por ejemplo, el sector de trabajadoras domésticas alcanza el 85 por ciento. Es decir, de cada 10 ocho están en vulnerabilidad laboral.

Como señala el documental ¿Quién mató a Mariano Fereryra?, la instalación de las empresas tercerizadas no hubiese sido posible sin la colaboración empresario-sindicalismo. El asesinato de Mariano Ferreyra, por acompañar solidariamente el reclamo de los trabajadores ferroviarios tercerizados, y la posterior sentencia al secretario general de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, condenado a 15 años de prisión por ser penalmente responsable del delito de homicidio en concurso ideal con homicidio en grado de tentativa en calidad de partícipe necesario, demostró la connivencia de los gordos del sindicalismo argentino en la conformación de las empresas tercerizadas, como forma de trabajo más barato.

El caso de Mariano Ferreyra “pone en juego toda una cantidad de elementos: el poder de las viejas estructuras sindicales, cómo esos sindicalistas se transformaron en empresarios con la complicidad del Estado, cómo el Estado y los distintos gobiernos usaron esas viejas estructuras sindicales y cómo esas estructuras, por un lado ejercen violencia, como en este caso en que terminaron matando a Ferreyra; y por otro lado, se transforman en estructuras patronales y mafiosas”, afirma Martín Caparrós, protagonista del filme documental.

La ley que no fue y la fuga de capitales

“Pero es necesario que, en lugar de fugar al exterior las divisas, con contado o con liqui, o con todas las maniobras que se hacen, las reinviertan en el país y apuesten a su país. Y si no, miren lo que pasó en la banca: hasta que llegó este Gobierno, al cual el sector financiero no quiere mucho, no quiere mucho, no quiere nada, pero deberían, por lo menos los nacionales, quererlo un poquito más. Porque era mucho más alta la participación de la banca extranjera hasta que vino en el año 2003, que cuando llegamos nosotros que a partir del año 2003, es más importante la participación de la banca nacional en el mercado financiero nacional”, dijo en otros de los pasajes de su discurso.

El 1º de marzo de 2012, cuando la presidenta Cristina Fernández abrió las sesiones ordinarias del Parlamento muchos sectores kichneristas pensaron que uno de los anuncios sería la modificación de la Ley de Entidades Financieras. El diputado de Nuevo Encuentro, aliado al kirchenrismo, había trabajado en un proyecto en este sentido. Sin embargo, la Presidenta planteó la reforma de la Carta Orgánica porque dijo que reformar la ley era hacer “mucho ruido para romper pocas nueces”.

La mandataria decidió así conservar la ley de entidades financieras de la dictadura (de la cual el entonces ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, dijo que era la ley más revolucionaria), norma que permitió el proceso de concentración y extranjerización de la banca en Argentina. Extranjerización que hoy sigue vigente y que posibilita que el sector financiero sea uno de los que más ganancias obtienen haciendo plata con la plata (en 2013 acumuló ganancias superiores a $ 26 mil millones).

La Ley de Regularización Tributaria, Promoción del Empleo y Exteriorización de Capitales (conocida como Ley de Blanqueo) que fue presentada por el Ejecutivo y aprobada por el Congreso a mediados del año pasado, mencionaba que en el Balance de Pagos se reconocen cerca de 160.000 millones de dólares de Formación de Activos Externos entre 1992 y 2012, de los cuales 40.000 millones de dólares estarían en el país fuera de los circuitos oficiales y casi 120.000 millones en el exterior. Esa es la magnitud de la fuga de capitales. Sólo durante el año 2013 el Banco Central perdió reservas por 12 mil millones de dólares entre fuga de capitales y pagos de la deuda, según datos oficiales. Y si tomamos los dichos presidenciales, en 10 años de gestión kirchnerista se han destinado 173 mil millones de dólares para pagar deuda.

Pobreza e indigencia

Más allá de que la FAO haya declarado que Argentina ha logrado el objetivo fijado en las políticas de “hambre cero” y que la CEPAL haya afirmado que la población con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) bajó de 5,7 % a 4,3%, los datos que se desprenden de la realidad muestran que ha crecido la pobreza e indigencia. Es simple llegar a esta conclusión si tenemos en cuenta que para el gobierno y sus estadísticas no ser pobre significa tener un ingreso diario de $ 14,60 y no ser indigente es vivir diariamente con $ 6,40.

Hoy en Argentina hay 11.390.000 pobres, 3 de cada 10 habitantes. Se calcula que entre un 10 y un 15 por ciento de ellos son pobres estructurales, o sea que han caído en la pobreza y no han podido salir de ella. Casi la mitad de los pobres en Argentina son niños y adolescentes; es decir 5 millones de menores de 18 años viven en la pobreza. 4 de cada 10 pobres en la Argentina son niños o adolescentes, y de estos, la indigencia alcanza a 2.240.000. Esta situación se agrava en provincias como Chaco donde 7 de cada 10 niños y adolescentes son pobres.

¿Qué hacer ante una realidad que aparece tan disímil desde quien la relata y quienes la viven? La devaluación es relato y realidad. Y sabemos que en estas coyunturas los que siempre pierden son los sectores populares, que viven de sus salarios o de un magro ingreso y a los que la devaluación les quita aún más poder adquisitivo. Por el contrario, los grandes capitales son los ganadores. El trato preferencial a los sectores que hacen los lobby históricamente más secretos y redituables no hace más que envalentonarlos.

Referencias:
1) Inflación y concentración económica
2) El haber que perciben 8 de cada 10 jubilados cubre la mitad de sus necesidades

Fuentes:
http://www.redeco.com.ar/nv/index.php?option=com_content&task=view&id=12591&Itemid=44
http://www.argenpress.info/2012/02/por-que-crecio-la-educacion-privada-en.html
http://educacion.flacso.org.ar/en-los-medios/al-filo-de-la-desercion-0
http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-215908-2013-03-16.html
http://www.plazademayo.com/2013/01/caparros-sobre-la-pelicula-de-mariano-ferreyra/

En Argentina el pesimismo es lo último que se pierde

Andrés Figueroa Cornejo
1. En la última cadena nacional de radio y televisión de la Presidenta Cristina Fernández emitida el 4 de febrero, buena parte del kirchnerismo de base esperaba anuncios  pro-populares. Sin embargo, concretamente la mandataria se limitó a comunicar el  reajuste semestral legal a las pensiones de un 11,3 % para una porción de los jubilados. El mínimo mensual que percibirá la mayoría de los trabajadores pasivos desde marzo de 2014 quedó en U$D344. De acuerdo a los funcionarios del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) y a centrales sindicales, una canasta básica de alimentos se encuentra en alrededor de U$D1000. En este sentido, el aumento nominal de pensiones ya fue pulverizado por la inflación incluso antes de su proclamación.
Sectores del peronismo progresivo, de abajo, que confunden de buena fe a Evita con Ernesto Guevara, aguardaban medidas conforme a los frecuentes relatos nacional-populares y antiimperialistas provenientes de la Casa Rosada. La fotografía de Cristina Fernández con Fidel Castro en Cuba en el marco de la CELAC, también fue profusamente distribuida por medios oficialistas y redes sociales. En ningún lugar se informó que en la ocasión Fidel se reunió con varios presidentes  y que ello es una costumbre histórica del líder de la Revolución Cubana. No una excepción.

En su alocución, la jefa del Ejecutivo realizó un emplazamiento a la denominada burguesía nacional para que invierta  en el país y no coloque sus capitales fuera de Argentina. El problema nuclear del discurso es que no existe una suerte de burguesía nacional, patriótica, obligada a ‘devolver la mano’ después de extraer sus ganancias de la explotación de trabajadores y recursos en Argentina. Ni los capitales ni los pueblos tienen patria –un fetiche recursivo sobreviviente del modernismo romántico-. Tienen intereses antagónicos. La denominada melancólicamente burguesía nacional (cuya propia existencia resulta discutible y, de subsistir como rémora histórica, carece de hegemonía en todas la economías dependientes en la época del capitalismo mundializado y uniformador como nunca antes en el devenir de este modo de producción) buscará siempre, debido a la ley interna de su movimiento, la mayor utilidad. Aunque ello comporte, como está ocurriendo, destrucción de fuerzas productivas, en particular de trabajo y salario, y multiplicación del subcontratismo, empleo informal sin seguridad social ni previsión y hasta trabajo semi-esclavo femenino, migrante e infantil en talleres que fabrican piezas textiles y en la explanada sojera y frutícola.
El empresariado ‘nativo’ opta por colocar sus utilidades en la bolsa, el casino financiero, bancos transnacionales, el negocio inmobiliario, mientras espera mejores condiciones para sus metas privadas. ¿Qué observar del gran capital de Chevrón, Monsanto, Barrick Gold, Shell, el retailer y su alianza sanguínea, concentrada y de sentido con la banca del Citi, Francés y HSBC? Bajo el capitalismo en forma y en crisis argentino, la presión gubernamental sobre el capital resulta moral, emotiva, televisiva y tiene la eficiencia de un garabato contra un caza de armas láser de última generación.

2. ¿Cuál es la combinación interdependiente que explica en gran medida la crisis en Argentina? El paquete sincrónico del pago de la deuda externa infinita (la actual administración intenta renegociarla con el Club de París mientras Alemania amenaza con acudir al Fondo Monetario Internacional), la reciente devaluación o paulatino sinceramiento monetario, la estanflación y la especulación en todos los pisos del edificio social. La corrupción merece una enciclopedia aparte.

3. La condición vacilante del gobierno nacional hasta hace no tanto,  finalmente ya ‘eligió’ por fuerza y ausencia de voluntad soberanista el recetario ultra liberal, apenas morigerado por programas sociales y subsidios a las empresas privatizadas de los servicios básicos con compromiso de tarifas bajas para gran parte de la población. Programas sociales cada vez más focalizados y subsidios en plan de pronto desfinanciamiento estatal. La deuda externa, la importación de energía y hasta de productos alimenticios de primera necesidad  drenan los ahorros públicos.

4. Un costado del peronismo histórico ligado a los intereses populares, esperaba pegado a la radio iniciativas ofensivas. Se hablaba de la necesidad de la nacionalización de una fracción de la banca, del comercio exterior y de sectores estratégicos de la economía. Serían medidas que no tienen que ver con el socialismo revolucionario ni del siglo XXI ni del XX. Por el contrario, podrían funcionar como contención política a la oportunidad de estrategias del poder popular e ingobernabilidad frente al capitalismo en crisis. No obstante, ese giro fue clausurado por la componenda en el Ejecutivo.
En una iniciativa de timbre nacionalista más efectista que efectiva, la militancia oficialista convocó a la ciudadanía mediante las redes sociales y pegatinas, a una suerte de boicot contra la especulación de las grandes cadenas de hipermercados de capitales no argentinos (a primera vista). El objetivo es que el viernes 7 de febrero (mientras se redacta este borrador)  los consumidores opten por otras empresas o ventas al menudeo de modo que los grandes hipermercados ‘recapaciten’ respecto de los sobreprecios.
Sin embargo, la especulación en el momento del intercambio a boca de consumidor final se reproduce en todo el comercio. No se trata de un fenómeno privativo de los hipermercados. Los supermercados orientales, las cadenas de maxi-kioscos y hasta el boliche del barrio son presa de la especulación y los sobreprecios. Es la totalidad del comercio minorista el que especula, produce más inflación, remarca los precios u oculta las pocas mercancías de precios fijos y más baratos.
Lo que se ha propuesto al respecto en otros artículos (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=178058) tiene que ver con que la propia comunidad, democrática y colectivamente, sea facultada para destacar delegaciones de vecin@s que supervisen los precios. En fin.

5. El gobierno nacional ha intentando publicitar que todo disenso organizado, no importando su origen, es un atentado a la democracia. Como si la contradicción esencial del período fuera dictadura versus democracia representativa.
Si bien efectivamente existen sectores del capital, grupos de interés y propietarios de importantes medios de comunicación que atacan rabiosa y corporativamente al Ejecutivo de turno por ultraderecha (muchas veces miembros del propio peronismo), mintiendo sin temblores, desinformando y omitiendo, la crisis en Argentina es genuina. Y ninguno de los precandidatos a las elecciones presidenciales de 2015, Scioli, Massa, Macri o Binner, harían otra cosa que aplicar un ajuste antipopular en la actual coyuntura. A estas alturas, las variantes del ultraliberalismo, si es posible, podrían acelerar el recetario imperialista contra los trabajadores y el pueblo.

En tanto, las fuerzas sociales mantienen sus luchas dispersas, puramente economicistas y sectoriales, y la izquierda –mayoritariamente tradicional y parlamentarista-, no terminan de desbaratar la disociación ficticia entre la militancia, su agenda y sus direcciones, y el movimiento social concreto. Mientras continúen conduciéndose en mundos paralelos, unos sobreidelogizados, obreristas, disputando fotografías y diputaciones, y otros recelando de su necesaria politización, se aleja la creación de un polo de inspiración y vocación pos capitalista.

viernes, febrero 07, 2014

A Noventa años de la muerte de Lenin

Hace noventa años, el 21 de enero de 1924, Vladimir Lenin, el gran marxista y dirigente de la Revolución Rusa, murió a causa de complicaciones derivadas de un disparo de bala en un intento de asesinato anterior. Desde entonces, ha habido una campaña sostenida para calumniar su nombre y distorsionar sus ideas, en la que han participado desde historiadores y apologistas burgueses, a reformistas, liberales y anarquistas de diferentes tendencias. Su tarea ha sido la de desacreditar a Lenin, el marxismo y la revolución rusa, en interés de la dominación "democrática" de los banqueros y capitalistas.
En un reciente libro, Lenin: Una Vida Política, El Anillo de Hierro, el profesor Robert Service afirma que "aunque este volumen pretende ser una descripción equilibrada (!) y multifacética, nadie puede escribir con desapego sobre Lenin .Su intolerancia y carácter represivo me siguen horrorizando".
Otro historiador "equilibrado", Anthony Read, va tan lejos como para afirmar, sin ninguna prueba, que Lenin estuvo en minoría en el Congreso del Partido de 1903, y simplemente eligió el nombre de "bolcheviques" (la palabra rusa que significa “mayoría”) porque "Lenin nunca perdió la oportunidad de fomentar la ilusión del poder. Desde sus inicios, por lo tanto, el bolchevismo fue fundado sobre una mentira, sentando un precedente que habría de seguir en los siguientes noventa años."
El señor Read continúa su diatriba de improperios: "Lenin no tenía ningún respeto por la democracia, ninguna confianza en las masas ni escrúpulos sobre el uso de la violencia." (The World on Fire, 1919 and the Battle with Bolshevism, pp.3-4, Jonathan Cape, 2008)
No hay nada nuevo en estas afirmaciones falsas y sin fundamento, que no se apoyan en los escritos de Lenin, sino en gran medida en los escritos de los profesores Orlando Figes y Robert Service, dos "expertos" en la "maldad" de Lenin y de la revolución rusa. Llenos de bilis, todos ellos venden la mentira de que Lenin creó el estalinismo.
Del mismo modo, los estalinistas, habiendo convertido a Lenin en un icono inofensivo, también difamaron sus ideas para servir a sus crímenes y traiciones. A la viuda de Lenin, Krupskaya, le gustaba citar sus palabras: "Ha habido ocasiones en la historia en la que las enseñanzas de los grandes revolucionarios han sido distorsionadas después de su muerte. Los hombres los han convertido en iconos inofensivos, y, al tiempo que respetan su nombre, mellan el filo revolucionario de sus enseñanzas."
En 1926, Krupskaya, cuando apoyó brevemente a la Oposición, dijo que “si Lenin estuviera vivo, estaría en una de las prisiones de Stalin."
Lenin fue sin duda uno de los más grandes revolucionarios de nuestro tiempo, cuyos esfuerzos culminaron enn la victoria de Octubre de 1917 y cuyo trabajo cambió el curso de la historia mundial. Lenin transformó la revolución socialista de las palabras a los hechos. Se convirtió, de la noche a la mañana en "el hombre más odiado y más querido en la tierra."

La juventud de Lenin

Nacido en Simbirsk, en el Volga, en 1870, Lenin iba a vivir en un momento de gran agitación en Rusia. El país semi-feudal estaba gobernado por el despotismo zarista. Los intelectuales revolucionarios que se enfrentaban a ese despotismo se sintieron atraídos por el terrorismo de la organización La Voluntad del Pueblo. El hermano mayor de Lenin, Alejandro, fue ahorcado por su participación en el intento de asesinato del zar Alejandro III.
Después de esa tragedia, Lenin entró en la universidad y pronto fue expulsado por sus actividades. Esto aumentó su sed política y eventualmente entró en contacto con los círculos marxistas. De ahí pasó a estudiar El Capital de Marx, que circulaba en pequeñas cantidades y, a continuación, el Anti-Dühring, de Engels. Lenin entró en contacto con el Grupo de la Emancipación del Trabajoen el exilio, encabezado por Georgi Plejanov, el fundador del marxismo ruso, a quien consideraba su padre espiritual. A la edad de 23 años, se trasladó de Samara a San Petersburgo para formar uno de los primeros grupos marxistas.
"Es por lo tanto, entre la ejecución de su hermano y su traslado a San Petersburgo, en estos simultáneamente cortos y largos seis años de trabajo tenaz, que se formó el futuro Lenin", explicó Trotsky."Todas las características fundamentales de su personalidad, su visión de la vida, y su modo de acción ya se formaron durante el intervalo entre los años decimoséptimo y vigésimo tercero de su vida."
La inversión extranjera masiva dio un estímulo al desarrollo del capitalismo y al surgimiento de una pequeña clase obrera virgen. La aparición de círculos de estudio y el impacto de las ideas marxistas dieron luz a los primeros intentos de establecer un partido socialdemócrata revolucionario ruso. Lenin se había reunido con Plejánov en Suiza en 1895, y a su regreso, fue detenido, encarcelado y luego exiliado. El primer Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR) se celebró en 1898, pero el Congreso fue interrumpido por la policía y los participantes arrestados.

Marxismo y bolchevismo

Al final de su exilio, Lenin concentró sus esfuerzos en la creación de un periódico marxista - Iskra, la "Chispa". Iskra consiguió establecer el marxismo como la fuerza dominante en la izquierda. Introducido en Rusia de contrabando, sirvió para unir a los círculos en un partido nacional unificado, sobre bases políticas y teóricas sólidas. En este período, Lenin escribió su famoso panfleto ¿Qué Hacer?, que abogaba por un partido formado por revolucionarios profesionales, gente dedicada plenamente a la causa.
En 1903, se celebró el II Congreso del POSDR, que fue, en esencia, su congreso fundacional. Fue aquí donde los compañeros de Iskra se establecieron como la tendencia dominante en el partido. Sin embargo, al final de las sesiones del congreso se produjo una escisión abierta sobre cuestiones de organización entre Lenin y Mártov, ambos editores de Iskra. La Mayoría, alrededor de Lenin fue conocida como "bolcheviques" y la Minoría, alrededor Mártov, eran los "mencheviques".
Hay muchos mitos que rodean esta división, que tomó a la mayoría de los participantes por sorpresa, incluyendo a Lenin. En ese momento no había diferencias políticas. Éstas, sólo surgieron más adelante. Lenin intentó una reconciliación entre las fracciones, pero fue imposible. Más adelante, él mismo caracterizó la escisión como una "anticipación" de diferencias posteriores importantes.
Esas diferencias surgieron sobre las perspectivas de la revolución en Rusia. Todas las tendencias consideraban la revolución venidera como "democrático-burguesa", es decir, una revolución que barrería el antiguo régimen feudal y despejaría el camino para el desarrollo capitalista. Los mencheviques, sin embargo, afirmaban que en esa revolución los trabajadores tendrían que subordinarse a la dirección de la burguesía. Los bolcheviques, por el contrario, creían que la burguesía liberal no podía dirigir la revolución, ya que estaba atada a los terratenientes y al imperialismo, y que, por lo tanto, eran los trabajadores los que debían dirigir la revolución con el apoyo de los campesinos. Ambas clases formarían una "dictadura democrática del proletariado y del campesinado", que desencadenaría la revolución socialista en Occidente. Ésta, a su vez, ayudaría a la revolución rusa. Trotsky sostenía un tercer punto de vista: estaba de acuerdo con Lenin en que los trabajadores dirigirían la revolución, pero creía que no debían detenerse a medio camino, sino seguir adelante aplicando medidas socialistas, que representarían el comienzo de una revolución socialista mundial. Al final, los acontecimientos de 1917 confirmaron el pronóstico de Trotsky de la "revolución permanente".

Internacionalismo

La Revolución de 1905 demostró en la práctica el papel dirigente de la clase obrera. Mientras que los liberales se escondían, los trabajadores crearon los soviets, que Lenin reconoció como el embrión del poder obrero. El POSDR creció enormemente en esas condiciones, lo que sirvió para presionar hacia la unidad de las dos fracciones del partido.
La derrota de la revolución de 1905, sin embargo, fue seguida por un período de reacción despiadada. El partido se enfrentó a grandes dificultades, al quedar cada vez más aislado de las masas. Los bolcheviques y los mencheviques se dividieron cada vez más, política y organizativamente, hasta que en 1912, los bolcheviques se constituyeron como partido independiente.
En estos años, Trotsky era un "conciliador" entre bolcheviques y mencheviques. Se había quedado al margen de las dos fracciones predicando la "unidad". Esto dio lugar a enconados enfrentamientos con Lenin, que defendía la independencia política bolchevique, y estos enfrentamientos fueron posteriormente utilizados por los estalinistas para desacreditar a Trotsky, a pesar de la voluntad de Lenin contenida en su Testamento de que el pasado no-bolchevique de Trotsky no fuera utilizado en su contra.
El resurgimiento del movimiento de los trabajadores después de 1912 fue testigo de un creciente fortalecimiento de los bolcheviques, que contaban con el apoyo de la inmensa mayoría de los trabajadores rusos. Ese crecimiento, sin embargo, fue cortado por la Primera Guerra Mundial. La traición de agosto de 1914 y la capitulación de los dirigentes de la II Internacional representaron un terrible golpe para el socialismo internacional. En la práctica, significaba la muerte de la Internacional.
El pequeño puñado de internacionalistas de todo el mundo se reagrupó en la Conferencia contra la guerra en Zimmerwald (Suiza), en 1915, en la que Lenin abogó por la creación de una nueva Internacional obrera. Eran tiempos muy oscuros, en los que las fuerzas del marxismo estaban completamente aisladas. Las perspectivas revolucionarias parecían ciertamente muy tenues. En enero de 1917, Lenin se dirigió a una pequeña reunión de las Juventudes Socialistas de Suiza en Zurich. Señaló que la situación cambiaría eventualmente, pero que él no viviría para ver la revolución. Sin embargo, en el plazo de un mes, la clase obrera rusa iba a derrocar al zarismo abriendo una situación de doble poder. En el plazo de nueve meses, Lenin iba a encabezar un gobierno de Comisarios del Pueblo.

La revolución rusa

Durante su estancia en Zurich, Lenin buscaba ávidamente en los periódicos las últimas noticias de Rusia. Vio cómo los soviets, ahora dominados por los dirigentes Socialistas Revolucionarios y mencheviques, habían entregado el poder al gobierno provisional, encabezado por el monárquico príncipe Lvov. Inmediatamente, telegrafió a Kamenev y a Stalin, que dudaban: "!Ningún apoyo al gobierno provisional! !Ninguna confianza en Kerensky! "
Escribiendo desde el exilio, Lenin advirtió: "La nuestra es una revolución burguesa, por consiguiente los obreros deben apoyar a la burguesía, dicen los Potrésov, los Gvózdiev y los Chjeídze, como ya lo dijera Plejánov.
"La nuestra es una revolución burguesa, decimos nosotros, los marxistas, por consiguiente los obreros deben abrir los ojos al pueblo para que vea el engaño de los politicastros burgueses, enseñarle a no creer en sus palabras, a confiar únicamente en sus propias fuerzas, en su propia organización, en su propiaunión, en sus propias armas.". (énfasis en el original). Cartas desde Lejos
En su "Carta de despedida a los obreros suizos", Lenin explicó la tarea clave: "hacer que nuestra revolución sea el prólogo de la revolución socialista mundial."
Cuando regresó a Rusia el 3 de abril de 1917, Lenin presentó sus Tesis de Abril:¡una Segunda Revolución Rusa debe ser un paso hacia la revolución socialista mundial! Se pronunció contra la vieja guardia bolchevique que iba a la zaga de la situación y luchó para rearmar al Partido Bolchevique. “La persona que ahora hable solamente de una ‘dictadura revolucionario-democrática del proletariado y del campesinado’ está muy atrasada, consecuentemente se ha ido al lado de la pequeña-burguesía contra la lucha de clases proletaria; esa persona debería ser enviada al archivo de antigüedades ‘bolcheviques’ pre-revolucionarias”. (Lenin, Cartas sobre la táctica, Abril 1917).
Logró ganar el apoyo de la base y vencer la resistencia de la dirección, que irónicamente lo había acusado de "trotskismo". En realidad, Lenin había llegado a la posición de Trotsky de la revolución permanente, pero por su propia ruta.
En mayo, Trotsky regresó a Rusia después de haber estado internado por los británicos en Canadá. "En el segundo o tercer día después de mi llegada a Petrogrado leí las Tesis de Abril de Lenin. Esto era justo lo que la revolución estaba necesitando", explicó Trotsky. Su línea de pensamiento era idéntica a la de Lenin. De acuerdo con Lenin, Trotsky se unió a la Organización Inter-Distritos con el fin de ganarlos para el bolchevismo. Él estuvo en estrecha colaboración con los bolcheviques, describiéndose a sí mismo en todas partes como: "Nosotros, los bolcheviques internacionalistas."

La toma del poder

El 1º de noviembre de 1917, en una reunión del comité de Petrogrado, Lenin dijo que después de que Trotsky se había convencido de la imposibilidad de la unión con los mencheviques, "no ha habido mejor bolchevique que Trotsky". Al rememorar la revolución dos años más tarde, Lenin escribió: "En el momento en que se hizo con el poder y creó la república soviética, el bolchevismo atrajo hacia sí a todos los mejores elementos de las corrientes de pensamiento socialista que le eran más afines."
"Lenin no se acercó a mí, yo me acerqué a Lenin", dijo Trotsky modestamente. "Me uní a él más tarde que muchos otros. Pero me atrevo a pensar que le entendía de una manera no inferior a los demás. "
En los meses que precedieron a la revolución, Lenin había pedido a los Soviets dominados por los mencheviques y Social Revolucionarios que rompieran con los ministros capitalistas y tomaran el poder, a lo que obstinadamente se negaron. Sin embargo, las consignas bolcheviques de ¡Pan! ¡Paz! ¡Tierra! y !Todo el poder a los Soviets! ganaron terreno rápidamente entre las masas. Las manifestaciones masivas de junio reflejaron este cambio radical. También impulsaron al nuevo primer ministro Kerenski a comenzar una campaña de represión contra los bolcheviques. Las "jornadas de julio" condujeron a los bolcheviques a la clandestinidad. Una campaña de histeria fue azotada contra ellos, llamándolos "agentes alemanes", lo que obligó a Lenin y a Zinoviev a pasar a la clandestinidad y a la detención de Trotsky, Kamenev, Kollontai y otros líderes bolcheviques.
En agosto, el general Kornilov intentó imponer su propia dictadura fascista. Desesperado de ayuda, y temiendo a Kornilov, el gobierno liberó a Trotsky y a otros bolcheviques. Los obreros y soldados bolcheviques entraron en la brecha y derrotaron a la contrarrevolución de Kornilov en marcha. Ello impulsó enormemente el apoyo a los bolcheviques, que ganaron la mayoría tanto en los Soviets de Moscú como de Petrogrado. "Nosotros fuimos los vencedores", declaró Trotsky sobre las elecciones en el Soviet de Petrogrado. Esta victoria fue decisiva, y se convirtió en un trampolín esencial para la victoria de Octubre.
Lenin, que estaba escondido en Finlandia, llegó a estar muy impaciente con los dirigentes bolcheviques. Temía que vacilaran. "Los acontecimientos están prescribiendo nuestra tarea tan claramente para nosotros que la dilación se está convirtiendo positivamente en criminal", explicó Lenin en una carta al Comité Central. "Esperar sería un crimen contra la revolución." En octubre, el Comité Central tomó la decisión de tomar el poder, contra los votos de Zinoviev y Kamenev, quienes emitieron una declaración pública de oposición a una insurrección ¡y a favor de que el Partido se orientara hacia la convocatoria de la Asamblea Constituyente!
Trotsky, como jefe del Comité Militar Revolucionario del Soviet de Petrogrado, actuó con rapidez para garantizar el correcto traspaso de poder el 25 de octubre de 1917. La revolución tuvo éxito de una manera incruenta, y al día siguiente, el 26 de octubre, su resultado fue anunciado al segundo congreso de los Soviets de toda Rusia. Esta vez, los bolcheviques contaban con 390 delegados de un total de 650 presentes, una clara mayoría. En protesta, los mencheviques y los eseristas de derecha lo abandonaron. Lenin, que se dirigió al Congreso, simplemente proclamó triunfalmente a los delegados: "Vamos a proceder a la edificación del orden socialista." El Congreso entonces procedió a establecer un nuevo gobierno soviético con Lenin a la cabeza. Despreciado hacía cuatro meses, los bolcheviques fueron aclamados por los obreros revolucionarios.
En cuestión de días, los siguientes decretos fueron emitidos por el gobierno de Lenin: sobre las propuestas de paz y la abolición de la diplomacia secreta, sobre la tierra para los oprimidos, sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación, sobre el control obrero y el derecho de revocación de todos los representantes, sobre la plena igualdad entre hombres y mujeres, y sobre la completa separación de la Iglesia Ortodoxa del Estado.
Cuando el Congreso de los Soviets en enero de 1918 proclamó el establecimiento de la República Soviética Federativa Rusa, grandes extensiones de Rusia seguían ocupadas por las potencias centrales, los nacionalistas burgueses y los generales blancos. Cinco días después de la revolución, el nuevo gobierno fue atacado por las fuerzas de cosacos dirigidas por el general Krasnov. El ataque fue repelido y el general fue entregado por sus propios hombres. Sin embargo, fue puesto en libertad después de haber dado su palabra de no volver a tomar las armas. Por supuesto, él rompió su promesa y se dirigió al sur para dirigir al Ejército Blanco cosaco. Del mismo modo, después de que los cadetes militares fueran apresados en el Palacio de Invierno, fueron liberados y protagonizaron un levantamiento.

El Año Uno

La Revolución fue muy generosa y confiada en sus primeros días."Se nos acusa de recurrir al terrorismo, pero no hemos recurrido, y espero no recurrir, al terrorismo de los revolucionarios franceses que guillotinaron a hombres desarmados", dijo Lenin en noviembre. "Espero que no vayamos a recurrir a eso, porque tenemos la fuerza de nuestro lado. Cuando arrestamos a alguien le decimos que lo dejamos ir si nos da una promesa escrita de que no participará en acciones de sabotaje. Tales promesas se han dado por escrito".
Esta inocencia fue reconocido por Victor Serge, un ex anarquista que se volvió bolchevique, y que escribió en su libro El Año Uno de la Revolución Rusa:
"Los blancos masacran a los trabajadores del Arsenal y del Kremlin: los Rojos liberan a su mortal enemigo, el general Krasnov, bajo promesa de palabra ... La revolución cometió el error de mostrar magnanimidad al dirigente del ataque cosaco. Debería haber sido fusilado en el acto ... [En cambio] Fue dejado ir para someter la región del Don al fuego y a la espada."
Tan pronto como el poder soviético fue establecido, los imperialistas actuaron para aplastar la revolución de manera sangrienta. En marzo de 1918, Lenin se trasladó con el gobierno de Petrogrado a Moscú, ya que esa ciudad se había hecho vulnerable al ataque alemán. Poco después, las tropas británicas desembarcaron en Murmansk acompañadas por fuerzas estadounidenses y canadienses; los japoneses desembarcaron en Vladivostok, al lado de los batallones británicos y estadounidenses. Los británicos también se apoderaron del puerto de Bakú para poner sus manos sobre el petróleo. Franceses, griegos y fuerzas polacas desembarcaron en los puertos de Odessa y Sebastopol en el Mar Negro, y se vincularon a los ejércitos blancos. Ucrania fue ocupada por los alemanes. En total, 21 ejércitos extranjeros de intervención en varios frentes se enfrentaron a las fuerzas del gobierno soviético. La Revolución estaba luchando por su vida. Estaba rodeada, hambrienta e infestada de conspiraciones.

El Terror Blanco

La dirección del partido Social Revolucionario, apoyó la intervención extranjera para "restaurar la democracia". Una posición contrarrevolucionaria similar fue tomada por los mencheviques, que se colocaron en el campo enemigo. Colaboraron con los blancos y aceptaron dinero del gobierno francés para llevar a cabo sus actividades.
En el verano de 1918, hubo un intento de asesinato contra Lenin y Trotsky. El 30 de agosto, Lenin recibió un disparo, pero consiguió sobrevivir. El mismo día, Uritsky fue asesinado, al igual que el embajador alemán. Volodarsky también fue asesinado. El complot para hacer estallar el tren de Trotsky fue afortunadamente frustrado. Este Terror Blanco sirvió a su vez para desatar el terror rojo en defensa de la Revolución.
El Terror Blanco fue minimizado por los capitalistas, que culparon de todo a los Rojos. Las atrocidades blancas "eran por lo general el trabajo de generales y caudillos blancos individuales, y no fueron sistemáticas ni asuntos de política oficial", explica Anthony Read, en un intento de excusarlos."Pero, a menudo, coincidieron y en ocasiones superaron al terror rojo." De hecho, como política siempre superaron al terror rojo en términos de brutalidad, como es la naturaleza de las fuerzas contrarrevolucionarias.
Curiosamente, Read pasa a describir los métodos del general Barón Roman von Ungern-Sternberg. "Ningún bolchevique, por ejemplo, pudo igualar al general blanco el Barón Roman von Ungern-Sternberg, un báltico alemán nacido en Estonia, que fue enviado por el gobierno provisional al Lejano Oriente ruso, donde afirmaba ser una reencarnación de Genghis Khan, e hizo todo lo posible para superar el conquistador mongol en brutalidad. Antisemita fanático, en 1918, declaró su intención de exterminar a todos los judíos y comisarios políticos de Rusia, tarea que emprendió con gran entusiasmo, habiendo sus hombres masacrado a cualquier judío que se encontraban en una variedad de formas bárbaras, incluido despellejarlos vivos. También se destacó por llevar a sus hombres en paseos nocturnos de terror arrastrando antorchas humanas a través de la estepa a todo galope, y por la promesa de ‘hacer una avenida de horcas que se extendería desde Asia hasta Europa’”.
Este fue el destino que le esperaba a los obreros y campesinos de Rusia en el caso de una victoria de la contrarrevolución. Era el destino de Espartaco y de su ejército de esclavos en las manos despiadadas del Estado esclavista romano. La alternativa al poder soviético no era la "democracia", sino la más brutal barbarie fascista sanguinaria. Por lo tanto, todo el esfuerzo del Ejército Rojo y de la Cheka, la fuerza de seguridad, se dirigió a ganar la Guerra Civil y a derrotar a la contrarrevolución.
El gobierno soviético no tuvo otra alternativa que combatir al fuego con el fuego, y hacer un llamamiento revolucionario a las tropas de intervención extranjera. Como explica Víctor Serge, "Las masas trabajadoras utilizan el terror contra las clases que están en minoría en la sociedad. Esto no hace más que completar el trabajo de las fuerzas económicas y políticas recién surgidas. Cuando las medidas progresistas han unido a millones de trabajadores para la causa de la revolución, no es difícil romper la resistencia de las minorías privilegiadas en esta etapa. El terror blanco, por su parte, es aplicado por estas minorías privilegiadas contra las masas trabajadoras, para masacrarlas y diezmarlas. Los Versalleses (nombre acuñado por las fuerzas contrarrevolucionarias durante la Comuna de París) provocaron más víctimas en una sola semana en París, que la Cheka durante tres años en toda Rusia".
Un período de "comunismo de guerra" fue impuesto a los bolcheviques, en el que el grano fue requisado por la fuerza a los campesinos para alimentar a los obreros y soldados. La industria, devastada por el sabotaje, la guerra y nuevamente por la guerra civil, se encontraba en un estado de colapso total. El bloqueo imperialista paralizó al país. La población de Petrogrado se redujo de 2,4 millones en 1917 a 574.000 en agosto de 1920. La fiebre tifoidea y el cólera mataron a millones de personas. Lenin describió la situación como de "comunismo en una fortaleza sitiada".
El 24 de agosto de 1919, Lenin escribió: "La industria está paralizada. No hay comida, no hay combustible, no hay industria". Frente a este desastre, los soviéticos se basaron en el sacrificio, la valentía y la fuerza de voluntad de la clase obrera para salvar la revolución. En marzo de 1920, Lenin declaró: "La determinación de la clase obrera, su adhesión inflexible a la consigna ‘¡La muerte antes que rendirse!’ no es sólo un factor histórico, que es el determinante, es el factor de la victoria".

Las consecuencias de la guerra civil

Bajo la dirección de Lenin y Trotsky, que había organizado el Ejército Rojo a partir de la nada, los soviéticos obtuvieron la victoria, pero a un costo terrible. Muertos en el frente, hambre, enfermedades, todo ello combinado con el colapso económico.
Al final de la Guerra Civil, el gobierno bolchevique se vio obligado a hacer una retirada e introducir la Nueva Política Económica. Esto permitió a los campesinos un mercado libre campesino para su grano y contribuyó al crecimiento de fuertes tendencias capitalistas, dando lugar a la aparición de los negociantes (nepmen) y campesinos enriquecidos (kulaks). Era simplemente un respiro.
Dado el bajo nivel cultural, donde el 70% de la población era analfabeta, el régimen soviético tenía que descansar sobre el apoyo de antiguos oficiales, funcionarios y administradores zaristas, que se oponían a la revolución. "Rasguñad el Estado soviético en cualquier punto y debajo veréis el mismo viejo aparato de Estado zarista", afirmó Lenin sin rodeos. El continuo aislamiento de la revolución constituía un grave peligro, abriendo la senda a una degeneración burocrática de la revolución. La clase obrera se había debilitado sistemáticamente por la crisis. Los Soviets, simplemente, dejaron de funcionar en esta situación, y los arribistas y burócratas llenaron el vacío.
A pesar de las medidas que se estaban introduciendo para combatir esta amenaza burocrática, el único salvador real de la revolución era el éxito de la revolución mundial como la asistencia material de Occidente. A principios de 1919, Lenin había establecido la Tercera Internacional como un arma para extender la revolución internacionalmente. Era una escuela del bolchevismo. Pronto se establecieron partidos comunistas de masas en Alemania, Francia, Italia, Checoslovaquia, y en otros países.
Por desgracia, la oleada revolucionaria después de la Primera Guerra Mundial fue derrotada. La revolución en Alemania del año 1918 había sido traicionada por los socialdemócratas. Las jóvenes repúblicas soviéticas de Baviera y Hungría habían sido aplastadas en sangre por la contrarrevolución. Las ocupaciones revolucionarias de fábricas en Italia en 1920 también habían sido derrotadas. Una vez más, en 1923, todos los ojos estaban puestos en Alemania, que estaba en las garras de una crisis revolucionaria. Sin embargo, el falso consejo dado por Zinoviev y Stalin a los dirigentes alemanes dio lugar a su trágica derrota.
Esto fue un golpe poderoso a la moral de los obreros rusos, que estaban colgando de la piel de sus dientes. Al mismo tiempo, la derrota reforzó el crecimiento de la reacción burocrática en el Estado y en el Partido. Incapacitado Lenin después de una serie de ataques, Stalin comenzó a surgir como el mascarón de proa de la burocracia. De hecho, la última lucha de Lenin fue la formación de un bloque con Trotsky contra la burocracia y Stalin. Stalin se retiró, pero un ataque final dejó a Lenin paralizado y sin habla. Antes de esto, Lenin había redactado un testamento. En él afirmaba que Stalin "al haberse convertido en Secretario General, [a lo cual Lenin se opuso - RS] ha acumulado un poder ilimitado en sus manos, y no estoy seguro que siempre sea capaz de utilizarlo con la suficiente prudencia." "El camarada Trotsky, por otro lado ... se distingue no sólo por su habilidad excepcional. Personalmente, quizás sea el hombre más capacitado del actual Comité Central ... " Advirtió que había un peligro de fractura en el partido.

El estalinismo

Dos semanas más tarde, Lenin agregó una adición a su testamento después de que Stalin insultara y ultrajara a Krupskaya por ayudar a Trotsky y a otros a comunicarse con Lenin. Lenin rompió todas las relaciones personales con Stalin. "Stalin es demasiado rudo y este defecto, plenamente tolerable en nuestro medio y en las relaciones entre nosotros, los comunistas, se hace intolerable en un secretario general", dijo Lenin. Instó a que Stalin dimitiera de su cargo debido a su deslealtad y a su tendencia a abusar del poder.
Pero el 7 de marzo de 1923, Lenin sufrió un derrame cerebral que lo incapacitó completamente. Él permaneció en este estado hasta su muerte el 21 de enero de 1924. La eliminación de Lenin de la vida política dio mayor poder a Stalin, que lo utilizó para su máximo provecho, entre otras cosas para suprimir elTestamento de Lenin.
Fue dejada en manos de Trotsky la tarea de defender la herencia de Lenin, que estaba siendo traicionada por Stalin. La victoria del estalinismo se debió fundamentalmente a razones objetivas, sobre todo al tremendo atraso económico y social de Rusia y a su aislamiento. La posterior derrota de la revolución internacional en lugares como Gran Bretaña y sobre todo China, sirvió para desmoralizar aún más a los obreros rusos, agotados por años de lucha. Sobre la base de este terrible cansancio, la burocracia, dirigida por Stalin, consolidó su dominio. El cuerpo de Lenin, en contra de las protestas de su viuda, fue luego colocado en un mausoleo.
Es una mentira monstruosa que el estalinismo surgiera como la continuación del régimen democrático de Lenin, como defienden los apologistas del capitalismo. En realidad, un río de sangre separa a los dos. Lenin fue el iniciador de la Revolución de Octubre, Stalin fue su enterrador. No tenían nada en común.
Terminamos este homenaje con las palabras precisas de Rosa Luxemburgo:
"Todo lo que un partido podía ofrecer de coraje, de visión estratégica revolucionaria y de consistencia en una hora histórica, Lenin y Trotsky, y los demás compañeros, lo han dado en buena medida. Todo el honor revolucionario y la capacidad de los que carecía la socialdemocracia occidental estuvieron representados por los bolcheviques. Su Insurrección de Octubre no fue sólo la verdadera salvación de la revolución rusa, sino también la salvación del honor del socialismo internacional".
Noventa años después de su muerte, rendimos homenaje a este gran hombre, a sus ideas y a su valentía. Lenin combinó la teoría con la acción y personificó la Revolución de Octubre. Lenin y los bolcheviques cambiaron el mundo, nuestra tarea en este momento de crisis capitalista es terminar el trabajo.
Rob Sewell

viernes, enero 31, 2014

Bachelet en apuros antes de asumir presidencia de Chile y otros litigios

por Andrés Figueroa Cornejo
1. A la hace poco reelecta presidenta Michelle Bachelet por un 25 % de los posibilitados legalmente para votar en Chile -confirmando la crisis de representatividad del sistema político austral que desde el plebiscito de 1988 mantiene prácticamente el mismo padrón electoral- todavía le resta más de un mes para asumir el Ejecutivo y ya su gabinete anunciado comienza a hacer agua por varios costados. En términos inmediatos y con lógica de arquero futbolístico, Bachelet puso de ministro de Educación al ex titular de Hacienda y ex funcionario del Fondo Monetario Internacional (prestamista y productor de deuda impagable, y evaluador de Estados para orientar a inversionistas de talla mayor), Nicolás Eyzaguirre. El objetivo es contener y desmantelar al poderoso movimiento estudiantil contra el lucro con un cuadro financiero que, de acuerdo a sus resultados, bien puede convertirse en candidato presidencial para el 2018. Sin embargo, a los inexistentes expedientes de Eyzaguirre en materia educacional, se agregó la nominación como subsecretaria de esa misma cartera a Claudia Peirano, reconocida defensora de la enseñanza privada. Es decir, una clásica tecnócrata que considera la educación como una mercancía más. Con el argumento de ‘conflicto de intereses’, ahora mismo Peirano es objeto de críticas no sólo de los que fueron representantes estudiantiles y hoy están en el parlamento, sino de los estudiantes empobrecidos que privilegian la acción directa contra la enseñanza del negocio y la deuda, e incluso del propio partido Demócrata Cristiano en el cual milita la subsecretaria. Hasta hoy, Bachelet, pese a los cuestionamientos multiplicados provenientes de su propia Nueva Mayoría, ha confirmado a Peirano en su cargo. ¿Por qué en vez de sacar a la funcionaria y enfriar el problema, Bachelet desafía el sentido común? Es probable que la presidenta desde marzo de 2014 tema que la renuncia de Peirano cuestione en conjunto su gabinete. Hoy es Peirano, pero junto a Eyzaguirre, ya han provocado ruido fundadamente las autoridades de Minería, Salud, etc. El criterio predominantemente nepotista, familiar, consanguíneo en la confección del gabinete, suele parir políticas con cola de chancho. Y eso que aún falta paño que cortar en otras carteras que, seguro, serán portada compartida con el Festival de Viña del Mar en febrero de 2014.
Si la administración de Bachelet arranca con una pobre votación, la relativización diaria de su programa original y un gabinete jaqueado por la opinión pública, potencialmente no tendrá tregua social ni tiempo.
Bachelet es la presidenta de la embajada norteamericana, del empresariado -y sacando a los aspirantes a llenar las planillas estatales- y de la población que votó contra la derecha militarizada encarnada en Evelyn Matthei, hija de un ex general de la junta pinochetista.
El verano chileno abandonó su paz vacacional. Esa paz mítica que sólo existe en los suplementos del matutino El Mercurio.

2. La II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) es una victoria de la política exterior de Cuba en materia de posicionamiento mundial y como añosa estrella pro-articuladora de la unidad continental. Otra cosa serán los resultados concretos en materia de acuerdos económicos de largo plazo en un contexto de ofensiva norteamericana y opacidad de sentido del regionalismo brasileño. De cualquier modo, la superación en los hechos de la Organización de Estados Americanos (OEA) obliga al imperialismo usamericano a comenzar a explorar una nueva fórmula  para recrear una institución para Latinoamérica de acuerdo a la guerra fría del siglo XXI. Es decir, entre la actual disputa comercial y financiera, política y militar intercapitalista de mercados mundiales entre China y Rusia versus Alemania y EEUU.
Al respecto, las iniciativas del Estado corporativo estadounidense que funda su poderío inestable y hegemonía del dólar como divisa planetaria en su industria-vanguardia de producción de tecnología bélica, se anclan en la Alianza Transatlántica de Comercio e Inversión con la Unión Europea; el Acuerdo de Asociación Transpacífica, y la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú, Chile y eventualmente Panamá y Uruguay).
La Alianza del Pacífico fue la variable que condicionó el diferendo marítimo de ‘resultado salomónico’ entre Chile y Perú el pasado 27 de enero. Ambos enclaves de los intereses norteamericanos en Suramérica están destinados a mantener complementaria y competitivamente la producción cuprífera y minera, sin ruidos que puedan entorpecer los objetivos estadounidenses.

3. Hasta el momento, la crisis civilizatoria del capitalismo no ha abierto una nueva temporada de insurrecciones populares de horizontes post capitalistas en la periferia. Las resistencias pro populares, en particular de Venezuela, continúan reproduciendo el patrón primario exportador con una notable distribución social de sus excedentes. Sin embargo, tanto las burguesías preexistentes como las provocadas en el propio proceso de centralización estatal continúan beneficiándose incluso en un marco de relaciones de fuerzas de clase sustantivamente más simétricas que jamás antes en la historia venezolana. Pero mientras el gobierno bolivariano coexista con la clase gran propietaria y parásita y no traspase definitivamente el poder a las fuerzas sociales históricamente oprimidas y actualmente auto-conscientes, el tiempo favorecerá a los poderes tradicionales.

(4. Los últimos análisis de coyuntura del prestigiado economista de izquierda Claudio Katz han intentado realizar una suerte de clasificación matizada entre un sector de intelectuales que plantea que se estaría transitando por una fase ‘pos liberal’ y, al otro extremo, por quienes ‘uniforman’ la condición de dependencia primarizada de toda América Latina. Cada esquina, naturalmente, comportaría conclusiones y proyectos políticos distintos (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=179989).
Al respecto y con el respeto y admiración por la trayectoria de Katz, a quien suscribe este borrador le resultan forzadamente dicotómicos los cortes establecidos por el académico y luchador social argentino, y no necesariamente convincentes. La política no es el arte de promediar discrecionalmente posiciones tan extremas como abstractas. Es más bien el arte de acumular fuerzas para conquistar el poder. Y de tomar partido por los intereses de los pueblos y los trabajadores, como es el caso, entonces la política es el arte de acumular fuerzas sociales destacadas a destruir el Estado burgués y establecer una sociedad radicalmente democrática que acabe con la dictadura del capital y siente las condiciones del fin del trabajo asalariado, el patriarcado y la sociedad de clases. En este sentido, el llamado ‘pos liberalismo’ –de existir más allá de la propaganda- ilusiona engañosamente, mientras que la denominada teoría del Consenso de commodities se hace cargo de uno de los vértices históricos de la dependencia de las economías periféricas. Esto es, ella es concretamente útil para caracterizar y dirimir rumbos libertarios. ¿Pero qué tiene que ver lo anterior con el paralelismo insostenible entre la política y la economía?
Ahora bien, ¿qué quiere decir el que ahora escribe apuradamente y parece emplear el material de Katz casi como fraterna provocación y excusa para exponer sus acentos? Que la crítica dialéctica y eminentemente práctica no se sitúa desde un cociente entre pos liberalismo y Consenso de commodities, ni desde una distinción casi contradictoria entre política y economía, sino desde la radicalidad impuesta por las condiciones concretas de un sistema-mundo dominado por la deuda, la especulación, el saqueo, la explotación multidimensional del trabajo humano y la concentración y formación de nuevos bloques conflictivos entre los mandarines del capital planetario. Las formas ‘nacionales’ de la actual fase capitalista, devenidas de la financiarización mundial en línea (y por tanto, de los aislamientos nacionales imposibles), como tendencia, resultan mucho menos determinantes y nítidas que en la fase previa fechada entre la II Guerra Mundial y la implosión de la Unión Soviética.
Por supuesto que existe una diferencia política entre la administración de los Estados mexicano y venezolano. México es hoy extensión de EEUU y Venezuela resiste esa condición. Pero México es mucho más ultraliberal que socialista es Venezuela. Y no hay promedio entre ambas realidades. Hay hegemonía del capital, de lo contrario Venezuela habría destruido a la burguesía.
Lo más probable es que este escribidor malinterprete a Katz y lo emplace injustamente. Que incluso no esté haciendo sino continuar bien o mal su clasificación diferenciada entre los procesos disímiles que mapean a América Latina.  Sin embargo, la economía en su sentido elemental es el lugar sobre el cual se producen las relaciones sociales. Y la política no corre autónomamente. Salvo en los relatos, los deseos, el parlamentarismo cazador de clientela. Es decir, salvo en los discursos contingentes y de interés inmediato propios de la democracia burguesa representativa. Todos aspectos muy lejos de Claudio Katz.)

sábado, enero 25, 2014

Un "modelo" al desnudo

Nuestras riquezas, como las empresas fundamentales en distintos rubros claves de la economía, fueron entregadas a los buitres de las multinacionales. En un país capitalista dependiente, con gobiernos títeres, solo los trabajadores y demás sectores populares, a través de la unidad y la lucha, recuperarán nuestro patrimonio nacional y nuestra dignidad como país, además de frenar la devaluación y el ajuste que corroe constantemente el ingreso de los laburantes y los jubilados, e incrementa la ganancia de los poderosos.

COLAPSO DEL MODELO ENERGETICO
José Rigane
La crisis energética, que dejó a miles de usuarios afectados por cortes de luz, puso nuevamente de manifiesto la ineficiencia del modelo en dos facetas: la provisión del servicio concesionado a empresas privadas y el contralor del Estado. Los desastrosos resultados de este modelo también lo padecemos en otros ámbitos: transporte y servicios públicos en general, y en la extracción de bienes comunes como el petróleo (Chevron).
El reciente colapso eléctrico, con las incontables pérdidas para el comercio y especialmente el padecimiento de las familias de más bajos recursos, los trabajadoras -con incendios y muertes evitables. Se demostró, una vez más, el profundo fracaso de la privatización y extranjerización de la energía diseñado en los 90.
Según el ENRE, hay datos que describen la gravedad de la situación: los cortes de luz crecieron en cantidad y aumentaron en duración. Comparando los períodos 2003–2006 y 2007–2010, los cortes de luz de EDENOR aumentaron en promedio por semestre por cliente de 2,5 a 3,3 (32%). La duración (el tiempo a oscuras) creció de 5:30 a 8 horas promedio (48%). Peor es la situación de EDESUR, ya que los cortes aumentaron de 2 a 3,8 (90%) y la duración creció de 4 a 11 horas promedio (175%). Esto se debe a que la potencia eléctrica instalada permaneció estancada entre 2003 y 2007. Recién creció tan sólo un 20% entre 2007 y 2012. Esto explica que en la última década la demanda creció un 45% y la potencia instalada un 35%.
En diez años de gestión kirchnerista, no se ha modificado la ecuación de los años 90, (con raíces en la política de shock de la dictadura y los años 80). La asimilación de la explotación energética a la lógica de la rentabilidad ha llevado a un deterioro irreversible solventado por la propia población usuaria del servicio generando una transferencia de recursos que permitió amplios márgenes de rentabilidad a empresas transnacionales.-
La falta de inversión y las deficiencias en el control no ha sido una muestra de ineficiencia o de error. La actual crisis energética es intrínseca a un tipo de gestión que, por su naturaleza, busca la ganancia. El Estado se ha desvinculado de su responsabilidad constitucional de “promover el bienestar general” y la ha reducido a una mera formalidad.
Los recientes cortes no sólo fueron inconvenientes de distribución o de un “uso irresponsable de los aires acondicionados”, como intento desvincularse el Gobierno. Según datos oficiales, los aires acondicionados representan sólo el 8% (promedio anual) del total del consumo de electricidad de los electrodomésticos.
La ola de calor como situación excepcional no exime al gobierno ni a las concesionarias. Las previsiones del uso de energía eléctrica establecen que en un día de máximo calor consume 5.000 megavatios más de lo común. Lo mismo para un día de máximo frío (4.800 megavatios más). Se puede prever un escenario futuro, inclusive en plazos de 10 o 15 años. Es falaz que no se puede anticipar cuál va a ser la oferta y la demanda en un período crítico como el verano con márgenes de error insignificantes.
Entre 2003 y 2013 la potencia instalada creció 8.414 megavatios. Sin embargo, entre 1992 y 2002 fue de 9.571, es decir, cerca de 1000 megavatios menos.
Las sociedades del siglo XXI, conscientes de la importancia de la energía para el desarrollo y el bienestar común, exigen avanzar en la modificación de la ecuación de la gestión para la construcción de un modelo público, democrático y transparente. Se requiere de un debate amplio y participativo que trace el camino de diversificación de la matriz energética,con la implementación de políticas de estado, acordes con los nuevos tiempos de escasez y de finitud de los recursos.
Por ello desde la CTA, la FeTERA y MORENO convocamos a sumar voluntades para obtener la revocación de los contratos con las privadas y el inicio de una nueva etapa de gestión pública con presencia de usuarios, del Congreso Nacional, de los trabajadores del sector. Ante la magnitud de la crisis es necesario convocar a una Consulta Popular en Defensa de la Soberanía de Nuestros Bienes Comunes que ponga en debate el futuro modelo de la producción, transmisión y distribución energética.
José Rigane es Secretario General de FETERA es Secretario Adjunto de CTA Nacional.

La temperatura político-social cuando se desvanece enero en Chile

por Andrés Figueroa Cornejo
1. Que el gabinete presentado el 24 de enero por la hace poco electa primera mandataria por un 25 % de la población habilitada para sufragar en Chile, Michelle Bachelet, en general, sólo confirma el mantenimiento de la administración de un Estado clave en la organización geoeconómica, política y simbólica del imperialismo norteamericano para Latinoamérica.
Los nombramientos de los titulares de cartera –una anécdota en la orientación estratégica del ultraliberalismo de manual que gobierna al territorio más austral del planeta desde la segunda parte de los 70 de siglo XX- fueron primero promovidos y luego aplaudidos por el empresariado y los representantes políticos de la derecha tradicional aún en La Moneda.
No es preciso detenerse mucho para conocer, por ejemplo, la función que cumplirá el nuevo ministro de Educación (¿y eventual candidato presidencial para el 2018?), Nicolás Eyzaguirre, ex ministro de Hacienda del ex presidente y luego funcionario de la ONU por decisión estadounidense, Ricardo Lagos Escobar. Eyzaguirre fue designado por esos mismos poderes como asesor y consultor del Fondo Monetario Internacional (FMI, una de las fábricas mundiales de la deuda para volver más dependientes a las economías ya dependientes) en plena tiranía pinochetista asediada por el movimiento popular. 12 años después, bajo los gobiernos civiles, fue premiado con el cargo de Director Ejecutivo del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI. Asimismo fue parte del directorio del canal 13 de televisión abierta de propiedad del grupo Lucsik y uno de los medios entrañables de los sectores más reaccionarios de la Iglesia Católica en Chile.
En la misma administración de Lagos Escobar, Eyzaguirre, ante las demandas estudiantiles por la crisis financiera del sistema de enseñanza superior, creó una forma de crédito universitario para beneficio de la banca privada –no existe una pública en Chile- con aval del Estado. Es decir, Eyzaguirre es uno de los funcionarios que gatilló el histórico movimiento estudiantil contra el lucro en la enseñanza. Al conocerse su nombramiento, el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago no dudó en afirmar que “Su historia lo condena”.
La mayoría de las individualidades que completan el Ejecutivo de Bachelet tiene vínculos de parentesco o jugaron roles determinantes en materias energéticas y mineras con destrucción ambiental –humanidad y naturaleza- durante los últimos años. Ello resulta absolutamente coherente con el lugar de la economía chilena en la  organización internacional del capitalismo. El país de Salvador Allende hoy se sostiene sobre la exportación primaria de commodities ligados al extractivismo minero y maderero (celulosa); es plataforma financiera transnacionalizada; y por el retailer (tiendas comerciales y supermercados que obran también como financieras) en plena expansión transfronteriza. Es decir, capital financiero concentrado que ordena la realización del saqueo de recursos naturales, la industria de la deuda y la especulación, la seguridad social privatizada y en crisis, y la desregulación absoluta de la explotación del trabajo asalariado.  La desigualdad meridiana de los ingresos es sólo una manifestación de las contradicciones sociales producidas por uno de los más audaces procesos de acumulación y reproducción del capital en el planeta.
Claudia Pascual es la primera dirigenta del PCCh en acceder a un ministerio en más de 40 años, efecto de la incorporación de esa tienda al compuesto liderado por Bachelet. Se trata de la cartera, en teoría, destacada a enfrentar las formas más excluyentes de una sociedad patriarcal. Pascual tiene los méritos para encarar con rigor y seriedad esa y otras tareas. Sin embargo, los ministerios no operan como estancos autónomos de la dirección ejecutiva estratégica de un gobierno condicionado por los dictados imperialistas. La administración del Estado antipopular chileno funciona como una totalidad de alta unidad de sentido. Y ello sobrepasa las capacidades e intenciones de las personas en particular. Claudia Pascual es antropóloga y lo sabe perfectamente.      

2. Que el fallo de la Corte de la Haya, como ya se ha señalado en textos previos, ‘favorecerá’ al Estado peruano. Pero los Estados de Chile y Perú son eslabones necesarios para el sometimiento de América Latina a los intereses norteamericanos. De hecho, Perú y Chile no sólo sostienen fluidos acuerdos comerciales y financieros, sino que constituyen la Alianza del Pacífico, tratado de libre comercio impuesto por el imperialismo Usamericano, tanto para descalcificar el Mercosur, el Unasur y cualquier intento de acuerdo comercial sobre fundamentos simétricos entre los países de América Latina y el Caribe en la lucha de Venezuela y Cuba por dar pasos contundentes hacia el fin de la dependencia político-económica; como para intentar ralentizar la expansión china en los mercados del continente suramericano.
La llamada ‘política de las dos cuerdas separadas’ entre los Estados de Perú y Chile para referirse al mantenimiento de una actuación paralela entre los diferendos fronterizos y las relaciones económicas, es una expresión abstracta salida del diccionario diplomático y no de la realidad. La realidad corresponde a los acuerdos comerciales, la tutela norteamericana y la Alianza del Pacífico. Por eso, más allá de gestos mediáticos y declaraciones ambiguas, los dos Estados supeditarán el fallo favorable a Perú a sus relaciones comerciales.
De todas maneras, más allá de las puestas en escena por arriba, por abajo, organizaciones sociales y personas han ofrecido significativas muestras de hermandad entre los pueblos, aislando el relato y la conducta patriotera y belicosa de grupos abiertamente fascistoides de ambos países.

3. Que mientras la lucha de los trabajadores portuarios remece enero de 2014 y cobra la solidaridad activa de sus pares en Europa y EEUU a través de la disposición a boicotear el arribo de naves provenientes de puertos chilenos que no han logrado su paralización, el gobierno y el empresariado debieron llamar a una mesa de negociación, hasta ahora, ‘mesa de negación’ a las demandas laborales por parte del empresariado. En la madrugada del 25 de enero, el gobierno y los portuarios alcanzaron un pre acuerdo que debe ser refrendado por las corporaciones. Hasta hace muy poco los trabajadores negociaban sus demandas sin desmovilizarse, mientras el Estado empresarial decía negociar, pero sin dejar de reprimir violentamente el movimiento.
La huelga portuaria ha afectado las fibras sensibles de un capitalismo exportador. De ello y de su voluntad insobornable y organización radicalmente democrática dimanan sus fueros. Como se ha mencionado antes, la batalla de los portuarios, más allá de los pesos, ha encarnado un capítulo ejemplar de la resistencia de los trabajadores contra el subcontratismo y la tercerización, tendencia actualmente predominante en las relaciones capitalistas para extraer un mayor excedente de la explotación humana y de la expoliación de recursos naturales. Al interior del país, los portuarios han recibido la solidaridad de otros sectores del sindicalismo en lucha, estudiantiles y Mapuche. Y la población, en general, aprueba el combate sensiblemente, pero de manera inorgánica.
Quedan pendientes entonces y por ahora, la firma empresarial al pre acuerdo, la evaluación crítica del comportamiento obsecuente de la dirección de la Central Unitaria de Trabajadores y sus consecuencias políticas en el campo del trabajo organizado, y las potencias del pueblo trabajador para refundar un sindicalismo de lucha, independiente de los intereses estatales y del capital